Quien soy

Me llamo Marisa, tengo 41 años, estoy casada y tengo un hijo de 9 años y una hija de 6. 
Me he pasado sin correr practicamente 20 años. Correr siempre me ha parecido cansado, aburrido y “no estaba hecho para mí”.
En mi niñez practicaba mucho deporte hasta los 11 años (gimnasia rítmica, yudo, basquet, fútbol, natación,…), después de esa edad y por diversas circunstancias, mi relación con el deporte empezó a ser contradictoria e intermitente, practicando balet, basquet, aeróbic,…. Y con largos períodos de parón. A todo ello no ayudaba el que fumara practicamente desde los 14 años.
Recuerdo que en BUP teníamos que correr al rededor del patio del colegio. Lo odiaba. Había engordado, y me costaba la vida, así que como tenía una lordosis que me producía dolores de espalda fuí al médico y exageré los dolores que tenía después de hacer gimnasia en el colegio y me hicieron un justificante médico para estar exenta el resto del curso.
Desde la distancia pienso que fue un grave error por mi parte, debía haber sido más fuerte, pero el esfuerzo físico nunca ha sido mi fuerte.
Mi marido Rubén corría de joven con muy buenos resultados. Siempre me hablaba de lo bien que se sentía corriendo o iendo en bici e incluso una vez probé a correr con él, cuando llevábamos 1 año de novios, y no pude recorrer más de 1 km, sintiendo que me moría. Definitivamente eso “no estaba hecho para mí”.
Hace 4 años quise dar un giro total a mi vida laboral y empecé a trabajar como administrativa en un despacho. En mi entorno laboral había mucha afición por el running, que fue aumentando. Tanto oir hablar de correr, animé a mi marido a que volviera a practicarlo.
Yo tenía 39 años, había vuelto a engordar un poco y encima era fumadora, pero el ambiente en el que me movía se oía constantemente los beneficios del running y de cuidarse, por lo que casi llegando a los 40 pensé que si no era ahora, no sería nunca capaz de superar esta “fobia” al deporte.
Así, el 25 de noviembre de 2012 a las 17:33h. de la tarde decidí empezar a correr.
Mis primeros entrenamientos los hice sola, porque no quería estresarme ni sentirme agobiada, y Rubén no estaba muy dispuesto, todavía, a adaptarse a mi paso. El primer día recorrí 5 km, andando y corriendo. No es que siguiera una rutina perfectamente establecida, pero intentaba correr dos o tres veces por semana, lo malo es que llevaba mucho tiempo sin hacer ejercicio y los primeros meses tenía una lesión leve tras otra que me hacía reposar durante 15 días o un mes.
La primera carrera popular que hice fué la cursa del Corte Inglés del 2013, la cual corrí con mis compañeros de trabajo y Rubén. Una semana antes conseguí recorrer 10km. por primera vez, yo solita, así que me sentí capaz. En otro post detallo mis impresiones en esa primera carrera.
Después de esto sentí que era posible, que podía correr, y el 1 de julio de 2013 dejé de fumar.
Las siguientes carreraras fueron la Jean Bouin 2013, después la Epic Run 2013, la del Corte Inglés 2014, y tengo por delante una carrera de 2km. de las fiestas de Sants, la Cursa de la Mercè 2014 y la Cursa de la Dona 2014, en Barcelona. Menos de las que a mí me gustarían, pero mi vida familiar, laboral y personal no me permite ni más entrenos, ni más gastos (hay que reconocer que las carreras son un gasto, y si encima somos dos los que participamos, Rubén y yo, el gasto se dobla).
Mi objetivo es hacer una media maratón, y la distancia más larga que he corrido ha sido 18 km. en diciembre de 2013, cosa que no sé ni cómo fuí capaz de hacer. Eso sí, iba acompañada de una persona que me animó muchísimo todo el tiempo.
Después de dejar de fumar engordé unos 8 kilos, y eso que corría, sinó hubieran sido muchos más, porque el que diga que al dejar de fumar no engordas es mentira. De alguna manera se tiene que ocupar la ansiedad que provoca el no tener el cigarro, y como se recupera parte de los sentidos del olfato y el sabor que estaban algo atrofiados por el tabaco, se come más. De momento he perdido 3 kilos, y espero recuperar mi peso antes de dejarlo dentro de este año.
Este verano he corrido mucho con Rubén, que ya aprendió hace tiempo a adaptarse a mi ritmo, y con el que consigo forzarme a un ritmo más rápido de lo habitual y a distancias cada vez más largas. Me ayuda mucho, por lo que es el mayor apoyo que tengo. Yo creo que sin él no hubiera continuado.
Este blog no pretende más que ser una auto-terapia para ayudarme a procesar todos esos pensamientos negativos que pasan por mi mente en algunas de mis sesiones de running.
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