Cursa 2000 m. Festes de Sants 2014

Hoy he pasado un momento duro. Duro y bochornoso. He quedado la última. Bueno, en realidad había conseguido adelantar a una corredora, pero esta al final ha abandonado.
Mis cuerpo y mi mente, sobretodo mi mente, me han traicionado hoy.
Ya me he levantado con una actitud un poco negativa. Mientras desayunaba con Rubén pensaba que no sé por qué la mayoría de carreras son por la mañana si mi biorritmo debe ser de tarde. Al contrario que la mayoría de los runners, yo por la mañana no estoy para correr, al menos normalmente. Aunque siempre hay alguna excepción.
Además ayer salimos un ratito hasta las 12 de la noche y me costó dormirme muchísimo, por lo que, habré dormido un máximo de 5 horas y media.
De camino al punto de salida Rubén me iba diciendo que a ver qué clase de “máquinas” corrían, que se conformaba con no quedar el último (hablar por hablar porque ha hecho muy buen tiempo y ni por asomo ha quedado el último), y ahí yo creo que he empezado a ser consciente de en dónde me había metido. 
A partir de ese momento mi ánimo ha ido en descenso acelerado, he visto qué tipo de mujeres corrían y me iba hundiendo cada vez más en la miseria. Mi corazón estaba sufriendo los efectos de la ansiedad. A pesar de todos los ánimos que estaba recibiendo de mis acompañantes estaba cantado que iba a hacer una mierda de carrera.
Incluso el calentamiento ha sido pésimo. Me sentía cansada. Nerviosa. Me quería largar. Apunto he estado de no correr.
Linea de salida, las chavalitas jovencitas delante. Ya se les veía el cuerpo de “máquinas” runneras andantes. Detrás las veteranas. Me daba la impresión de que la última nerviosa era yo.
Dan la salida y mi cuerpo no responde inmediatamente. Veo que me pasa una mujer pegando unos brincos como una gacela, que no entiendo de dónde salen porque es bajita. Todas salen corriendo y yo me quedo la última y hundida, porque ver que estás la última dueleeee.
No podía creer que no era capaz de llegar hasta una mujer que iba dando pasitos, si yo voy más rápido!!! Pero nada, ni mis piernas, que tantos días me han parecido que tenían muelles en los pies, ni mi corazón, que hoy se ha empeñado en bombear más rápido de lo habitual, tiraban. Y mi mente no estaba en la carrera ya, se había escapado, junto con mi orgullo, al rincón más escondido.
Oía a mis hijos, a Rubén, a mis amigos, al público, dándome ánimos. Pensaba que debían estar pensando: “a esta pobre vamos a animarla que total no puede con su cuerpo”.
Y pensar que no era capaz de hacer 2000 míseros metros a un ritmo decente, cuando este verano, con Rubén, había corrido hasta 12km. a un ritmo de 6min./km (para mí eso ya es la leche), y se supone que en competición vas más rápido aún.
Al llegar al kilómetro he pensado,seriamente en irme a mi casita a resguardarme de este bochornoso ridículo, pero cómo iba a darles este ejemplo de fracaso a mis hijos, a los que siempre les inculco que hay que luchar por lo que se quiere?
He seguido, incluso ha habido un momento en el que he cogido ritmo y he pensado: “ya está, ya lo tienes, ahora a adelantar, las demás han salido muy fuertes y ahora estarán cansadas”, pero lo he vuelto a perder.
Entonces he visto que alcanzaba a una corredora, la cual ha luchado porque no lo consiguiera, y esto me ha animado un poco, pero cuando he visto que abandonaba me he vuelto a meter en el pozo.
Pensaba que no iba a apuntarme a ninguna carrera nunca más, que esto no es para mí y que con mis entrenamientos a ritmo relajado ya tenía bastante.
Finalmente he llegado, en 15 minutos, un tiempo que no he hecho nunca en ninguna de mis pocas carreras a los 2 km. A 7:30! Fatal no, lo siguiente.
Después Rubén me ha dicho que le extrañaba mi ritmo, que primero ha pensado que me estaba reservando, porque cuando corro con eél vamos màs ligeros y son sólo entrenamientos, pero que cuando me ha visto mi cara de “mala leche” ya ha captado que algo no iba bien conmigo.
En fin, ahora me queda el reto de mejorar mi estado de aquí al año que viene. No puede ser que unos días me encuentre como para comerme el mundo a zancadas y otros me arrastre literalmente.
Empezaré a hacer series, a lo que me he resistido, y tengo claro que voy a intentar que mis entrenamientos sean constantes en el tiempo. Ya veré cómo lo hago, pero tengo que salir 3 días a la semana mínimo, fijo. Uno a ser posible con Rubén que me fuerza.
Y sobretodo bajar los 7 kilos que me sobran para volver a mi peso de antes de dejar de fumar y un poco más.
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