Cursa de la Mercè (mis impresiones)

Nos levantamos a las 7 de la mañana para poder desayunar tranquilos y con tiempo para no sentirnos llenos.
Desayuno:
-Zumo de naranja y pomelo
-Papilla de avena con leche desnatada y canela
Antes de salir medio plátano.
Había bebido varios vasos de agua desde que me había levantado y no paraba de ir al baño.
Como vivimos cerca fuimos trotando un rato para ir calentando y el resto andando a paso ligero. Me sentía contenta, pero muy nerviosa, y encima con ganas constantes de ir al baño. No vi lavabos portátiles, así que la carrera la hice con la vejiga llena.
Rubén se colocó en su cajón, el amarillo, y yo en el mío, el negro, donde ya había muchísima gente y no pude casi estirar por el poco espacio.
No recordaba que salíamos más tarde porque la salida se hacía escalonada, así que tuve ocasión de ponerme aún más nerviosa, y encima sin nadie con quien hablar, porque todo lo que tenía a mi alrededor eran grupos de gente que iban juntos. Tampoco es que fuera a hacer amigos, pero algún comentario no hubiera estado mal, más que nada para olvidarme de mi nerviosismo.
Empezó el primer grupo, del que casi no me enteré si no hubiera sido por los aplausos, porque como he dicho en el post anterior la megafonía dejaba mucho que desear. Después el segundo, y nos llegó el turno a nosotros. La impresión era de un ambiente un poco frío.
El primer tramo, a pesar de las estrecheces del Paralelo, lo noté cómodo. Iba bastante ligera y me encontraba bien. Giramos por Calabria, y al llegar a Gran Via, donde sabía que me esperaban, cogí la botella de agua que me traía mi hijo porque ya tenía calor y sed (bebo mucho mientras corro).
Después seguí el largo tramo de la Gran Via, que parece que no se acaba nunca. Notaba que iba bastante más rápido de lo habitual, a unos 6 minutos el kilómetro, pero mis piernas respondían bien, y el ritmo de los demás marcaba el mío.
Pero al rato empecé a notar que me faltaba aire, y a pesar de no parar de repetirme que yo sí podía, pronto empecé a hundirme, a machacarme, de manera que al llegar al kilómetro 4 me decía a mí misma que lo dejaba, que no correría ninguna carrera más, que eso no era para mí. Me esforzaba por cambiar mis pensamientos, por controlar mi respiración, pero no había manera. Me había rodeado un halo negativo.
Cuando llegué cerca del Arco de Triunfo nos cruzábamos con los que subían por Lluís Companys, y ver que ya subía tanta gente con dorsal negro me hundió aún más, quería decir que me había pasado mucha gente de dentro de mi cajón y que no llevaba el ritmo adecuado y por lo tanto no conseguiría mi objetivo. El crono de mi reloj no había funcionado correctamente y no tenía ni idea del tiempo ni del ritmo que llevaba. En realidad llevaba muy buen ritmo y si no me hubiera hundido hubiera conseguido mi objetivo.
A partir de ese momento y hasta el kilómetro 6 fué una sucesión de insultos interiores, tratando de respirar correctamente. Yo creo que el estado de desmoralización que tenía no me lo permitía. En el kilómetro 6 tuve que hacer un trocito andando para recuperar el aliento. Me llamé de todo, pero sabía que ya no conseguiría bajar de la hora y tres minutos, así que me dijo: “bueno, pues ahora a acabarla”.
Así que debió ser la relajación de la presión autoinflingida, que me permitió seguir los 4 restantes sintiéndome muy bien, a pesar del dolor de cadera que empecé a sentir en el kilómetro 7. Del 8 al 9 parecía que no se acababa nunca. El Paralelo de vuelta es horroroso, porque hace subida y ya estás cansado. Del 9 al 10 fuí animando a los que veía que paraban a andar, diciéndoles que ya no quedaba nada.

El saber que mis hijos estaban a la llegada, con mi hermano, me daba más ánimos, porque trato de darles un buen ejemplo mediante el deporte, de constancia, superación y salud.
Finalmente llegúe en 1:05:50. Contenta de haber acabado a pesar de haber pensado en abandonar, pero con rabia al ver que por tan poco no logré mi objetivo, porque si no hubiera parado a andar lo hubiera conseguido.
Rubén la hizo en 46 minutos, dos más que en la Jean Bouin, pero teniendo en cuenta que no había entrenado en toda la semana está muy bien.
Ahora a trabajar para la Carrera de la Mujer, que correré junto a mi compañera de trabajo Mireia, y en controlar mi respiración. Votar en los Premios Bitacoras.com Bitacoras.com

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