51ª Behobia San Sebastián- La mejor carrera de mi vida


La mejor carrera de mi vida, no por tiempos, sinó por sensaciones. Fuí a disfrutarla, a vivirla, y me devolvió tanto que no sé si podré explicarlo en toda su magnitud.

Si me dicen, hace algo más de 3 años, que sería capaz de correr 20 kilómetros y encima con cierto desnivel, hubiera asegurado que eso no pasaría nunca. Correr no me había gustado nunca, no me veía capacitada para ello. Un día decidí probar, otro día también, y otro, hasta que me empezó a enganchar… Entonces pasé a la etapa de búsqueda de información por internet, en páginas web, facebook, etc y di con un blog que tenía muy buena pinta, Espacio de Corredoras. Me suscribí, recibía cosas que me interesaban y me quedé con las ganas de asistir a su primer “Training Camp”.

En esos días surgió la idea, junto a mi marido y hermanos, de crearnos un reto deportivo y para conseguirlo contactamos con Mary González de Espacio de Corredoras. El primer encuentro con ella ya me transmitió buenas vibraciones, el segundo fue en su primer aniversario y me gustó aún más y de ahí pasamos a concretar y empezar nuestros entrenamientos.

En principio se trataba de hacer un 10 km. en menos de 1 hora…lo conseguí. Después mejorar… lo conseguí….y planteamos participar en la Behobia de San Sebastián, una carrera de la que siempre oía hablar muy bien y que representa (al menos para mí), “el top 10” de las carreras populares…. Ningún problema por parte de Espacio de Corredoras, me hicieron un entrenamiento específico y me lancé…. Siempre arropada, acompañada, comprendida…. en los momentos buenos, en los no tan buenos (porque todo entrenamiento tiene sus altibajos), hasta llegar a la fecha tan esperada… Y contar con la presencia de Mary González allí, en San Sebastián, apoyándonos aún más si cabe, dándonos toda la seguridad que necesitábamos, fue lo que faltaba para hacer de la cita algo perfecto.

Correr la Behobia, y encima afrontarla con la mayor seguridad con la que he afrontado nunca ninguna carrera, fue como un paso decisivo sin vuelta atrás. Ahora sí que sé que puedo conseguir cualquier cosa que trabaje a conciencia. Porque aquí lo que ha habido ha sido mucho trabajo, una preparación exquisita por parte de Espacio de Corredoras (@EDCorredoras) de la mano de Mary González(@mgreina800) y Andreu Novakosky(AndreuNovakosky), que han sabido sacar lo mejor de mí.

El fin de semana se hizo largo de esperar. Íbamos a compartirlo con amigos como Olga(@mediabcn15) y Ernesto (también entrenados por Espacio de Corredoras, y cuya emotiva crónica de Olga podeis leer clicando aquí), Ricard y Mari Carme, Mary González como coach y muchos otros conocidos de nuestro entorno y redes sociales. Además era una especie de “escapada” en pareja, sin nuestros niños, y eso de vez en cuando también apetece, porque sabíamos que íbamos a compartir grandes momentos aunque cada uno haríamos nuestra carrera.

 

De izquierda a derecha, Ernesto, Olga, Mary, yo misma y Rubén

 

con Olga y Mary en la feria del corredor


Y me “desvirtualicé” con María Villalba @mvillalba_ , una campeona que hace triatlones y a la que conocí a través de nuestros correspondientes blogs. El suyo mariairamblog.blogspot.com.es . Nos habíamos hablado por whatsapp pero nuestra agenda en San Sebastián iba super apretada y no encontrábamos ningún hueco para vernos y tomarnos un café. Pero la casualidad quiso que el día de la carrera nos encontráramos en el punto de salida entre 30.000 personas.

Mis sensaciones en la carrera fueron, en general, impresionantes. A pesar de haber sufrido al principio, durante unos 4 kilómetros, a causa del calor, el no tener la presión de cumplir un tiempo, tomarme con calma la carrera y querer disfrutarla cada segundo ayudó muchísimo a que todo saliera bien. A partir del km.8 me creí “finisher”, me sentí bien, relajada, emocionada con cada grito de aliento por parte del público. En más de una ocasión sentí que se me ponía el bello de punta y las lágrimas asomaban por mis ojos. Aplaudía al público, y ellos me devolvían más aplausos, más ánimos…. Qué pasión, Dios mío, lo nunca visto…. Increible ese público.
El último kilómetro se me hizo muy, muy largo. Supongo que al haber tantos arcos la sensación es de que ya acabas y entonces ves otro, y otro, hasta que por fin llega el último. Quería disfrutar esos 500m. pero en ese momento ya sí estaba tan cansada que lo único que quería era llegar. Y lo hice. Y me reí sóla, y sonreía a los ya llegados, y me inundaba una sensación de felicidad, de haberlo logrado,… Indescriptible. Piel de gallina al recordarlo.

Finalmente, y entre tanta gente, me pude reunir con Rubén, Olga, Ernesto y Mary que nos esperaba en meta. En nombre de Espacio de Corredoras y #elartedecorrer nos regaló unas camisetas como recordatorio de este gran reto, este camino que habíamos hecho juntos y habíamos logrado.



Esta carrera es todo corazón, todo sensaciones y pasión por lo que nos gusta, por la lucha y la superación. Todo mi respeto a participantes, público, organización, compañeros de aventura y sobretodo a Mary González y Andreu Novakosky, que aunque no estuvo nos siguió durante la carrera con esa aplicación tan acertada de RunLoc.
Mis hermanos también me fueron siguiendo con ella y le iban “retransmitiendo” por nuestro grupo de whatsapp a mi madre cómo íbamos y dónde. Esto lo vi cuando ya había acabado todo y me emocionó mucho. Durante la carrera, en algún punto difícil, pensaba en que mi hermano estaba con mis hijos en Barcelona, siguiendo con ellos nuestra carrera, y estaban viendo cómo sus padres se estaban superando. Eso me daba aún más ánimos para seguir sin parar. No quería que vieran que el puntito que se movía se paraba. Hay una frase que me emocionó especialmente, en la que uno de mis hermanos le decía a mi madre que Rubén ya había llegado y que yo ya había pasado lo peor. En realidad había pasado la primera subida dura, faltaba el Alto de MiraCruz, pero fue el hecho de saber que tenía a mi familia pendiente de mí en un momento tan especial. Me los hubiera llevado a todos a San Sebastián pero no nos lo podemos permitir, claro. Algún año será.
Lo cierto es que no me decepcionó nada de lo que encontré. Por poner algún pero, el viaje en coche desde Barcelona y luego la vuelta se hace largo, pero ya encontraremos otras opciones más amenas para siguientes ediciones. Pero la ciudad de San Sebastián, que ya conocíamos en una visita fugaz hace años, no nos decepcionó. Es más, nos encantó y enamoró para siempre, junto a su comida….madre mía, dos días más allí y nos tienen que venir a coger con una grúa de lo gordos que nos pondríamos.  Que bueno estaba todo. Comimos pinchos en Casa Bartolo y en otra taberna más de la que no recuerdo el nombre, fuimos a la Sidrería Petritegi en la que os recomiendo probar cualquiera de sus menús (nosotros comimos el 1), y comimos unos helados en Heladería Boulevard (en Alameda del Boulevard 10). Impresionantes, con chocolante crujiente al rededor. Un pecado ir y no probarlos.

Esta fue nuestra comida después de la carrera. madre mía qué buenos los pinchos. no sabíamos ni qué coger.

 

Y el helado…. un pecado irse sin probarlo.

 

Sidrería Petritegui. fijaros que en cada mesa hay una barra entera de pan.

 

El bacalao con cebolla estaba de muerte.

En definitiva fue una experiencia inolvidable que recomiendo vivir alguna vez a todo corredor.

 

desayunando el día de la carrera con Chema Martínez y Vanesa Veiga en la mesa de al lado

 

 

 

Minutos antes de nuestra salida, con Olga y Ernesto

 

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Pensamientos e impresiones pre-Behobia S.Sebastián

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A 3 días de vivir una experiencia que sé que me resultará impresionante. Lo afronto con respeto, con cierta inquietud, pero con muchas ganas de vivir esos momentos, esa carrera de la que todos hablan tan bien. Ni un comentario negativo he oído. Todos resaltan lo emocionante que resulta el tener público animando a lo largo de toda la carrera. 20 km. de pasión por el esfuerzo y la superación de los participantes.

Después de los últimos entrenamientos me siento más segura. Las sensaciones han sido tan buenas últimamente que sé que voy a disfrutar mucho. No quiero llevar música, porque me quiero “empapar” de la pasión de corredores y espectadores, y vivir esta carrera como algo muy especial.

No os podeis imaginar lo nerviosa e impaciente que estoy… Parece que no llega nunca!!!

El tiempo, por lo visto, va a ser muy bueno, quizás demasiado y puede que pasemos calor… Pero ir llegando a la meta y ver la playa, el mar, con el sol reflejado, debe ser espectacular.

Rubén y yo nos quedaremos hasta el lunes, para evitar el “estrés” de llegar y salir para Barcelona. Como salgo de un cajón blanco “tortuguil” , mi hora de salida es a las 11:30h. así que la llegada será sobre las 14h. Si luego uno se tiene que duchar y comer, para poder llegar a una hora “digna” a Barcelona, conociéndome sé que me pasaría el fin de semana sufriendo “estresada” y no correría todo lo a gusto que debería, así que aprovechando que tengo unos jefes muy “enrollados” (uno de ellos corre también la Behobia), me cojo libre el lunes y así podemos disfrutar también de esa ciudad tan bonita que es San Sebastián.

El martes, ya en Barcelona, empiezo nueva etapa de dieta y entrenamientos de fuerza, pero eso ya lo explicaré en otro post.

A todos los que vais a participar en esta carrera, os deseo que la disfruteis.

PRIMERA Y ULTIMA CURSA BOMBERS BARCELONA (a no ser que cambie mucho)

todos Bombers

Ayer por la noche corrimos la Cursa Bombers de Barcelona. Una carrera que hacía tiempo que me apetecía correr pero al coincidir con otras carreras o no conseguir dorsal no había podido ser. La imagen que tenía yo de esta carrera era de una carrera seria y con un prestigio importante, aunque me empezó a desconcertar el ver que no se colocaba en el calendario de carreras en las fechas habituales, se generaban rumores, que si iba a ser de noche, que sería una fiesta, que se esperaba una gran participación, y Nike haciendo una campaña en la que nos dejaba a todos esperando expectantes la inscripción.

Y el primer día la hice, bien prontito, para no quedarme sin ella. La mía y la de Rubén. 40€ de golpe, así, sin pensar, porque “había que conseguir un dorsal”. Qué borrega llego a ser a veces. El proceso de inscripción ya presentaba ciertas dudas, por un lado el precio, y cuando llegué a la parte en la que te dicen que si quieres que te lleven tu bolsa de la salida a la llegada, te va a costar 3€, empecé a pensar que me estaban tomando el pelo. Y yo me lo dejé tomar, llevada por la “locura” de participar en Bombers, al menos una vez, para vivir lo que es (que parece ser que no tiene mucho que ver con otras ediciones anteriores), aunque no pagué los 3€ ya que tenia otras alternativas para llevar mis coses a la llegada.

Una cosa qué sí estaba bien (no voy a decir solo lo malo, hay que ser justos), es que pudieras elegir con antelación el día de recogida de dorsal. Una clara táctica comercial de Nike, así, si vas tranquilito y sin agobios igual te paseas por toda esa exposición de colores y modelos que tienen en la tienda y “cae” algo. Esta vez me recogieron la camiseta, así que yo no pasé por la tentación (porque lo confieso, a pesar de la antipatía que cada vez siento más aguda por Nike, hay que reconocer que sus diseñadores son la bomba). Pero cuando mi compañera Mireia, que fue quien nos recogió la camiseta, y mi acompañante-apoyo en la carrera, me mandó un Whatsapp diciéndome que ya lo tenía y que solo iba la camiseta, mi opinión sobre Nike empeoró apareciendo la palabra “tacaños” en mi saco de opiniones sobre la marca. La camiseta, en cambio, me gustó. La encontré suave, ligera, y no parecía una morcilla con ella, cosa importante.

Y llegó el día. No estaba con Olga Bombersmuy convencida del resultado. Viernes noche, día laborable,… A partir de ciertas horas mi biorritmo empieza a decaer, y temía no estar suficientemente activa para ese momento. Por la tarde había descansado un poco, pero siendo madre es difícil. Además hacía mucho calor y humedad, el enemigo número uno de muchos corredores, y yo me incluyo entre ellos. Rubén no llevaba demasiadas buenas sensaciones encima. Se notaba cansado, pesado, y eso a mí no me ayudaba. A pesar de ello, al llegar al punto de encuentro con Mireia y Olga (otra corredora de Espacio de Corredoras), me animé, junto con la música y el ambiente.

Una puesta en escena que quería impresionar, con DJ, música cañera, las fuentes de Montjuïc, la gente expectante, el speaker animando…. Me pareció bien la rigidez de la colocación de los corredores en los cajones, controlando que los corredores se posicionaran en el cajón de su marca acreditada.

En el caso de Rubén, como en el momento de la inscripción no podía acreditar que estaba en menos de 42′ porque aún no había corrido la de Guardia Urbana y en la BDNRunning se había dejado el chip en casa con lo que no le quedó la marca registrada, salía en el cajón de 45′ y se encontró con cierta dificultad para correr fluido en la salida. En mi caso la salida fue más o menos bien, teniendo en cuenta la cantidad de corredores.

El Paralelo, a pesar de ser bajada, se hace largo, y parece que salga fuego del suelo. Paseo Colón, después de pasar las Ramblas, se hizo un poco estrecho y agobiante. El calor, la humedad, los olores, los sudores….era muy agobiante. Mis sensaciones del kilómetro 3,5 al 5 fueron muy malas. Me sentía agobiada, falta de energía, a pesar de los constantes ánimos de Mireia que llevaba un subidón encima impresionante.

Esta mañana, en el II Taller de Espacio de Corredoras comentaba con Olga que a veces el estar tan pendiente de la marca te hace no disfrutar de las carreras. Este es un pensamiento que me ronda mucho últimamente, en las carreras, en algunos entrenamientos. Una vez me propuse bajar de la hora en las carreras me impuse un plus de presión a mí misma, de manera que me condiciona mucho mi estado de ánimo antes y durante la carrera. El subidón después es impresionante, si he conseguido mi objetivo, pero casi igual de impresionante es mi decepción si no consigo lo que me he planteado, o he avanzado poco. Sé que no tendría que ser así, me lo repito constantemente, pero la exigencia forma parte de mí.

El hecho de que no quería hacer peor tiempo que en la Cursa Dir me estaba condicionando, i correr con una persona con 10 años y 15 kilos menos que yo, me condicionaba y me “bloqueaba”. La presión me la creaba yo, lo sé. Además, viendo que Mireia está evolucionando mucho, no quería “frenarla”. A pesar de eso, ella siguió conmigo hasta el kilómetro 8,5 animándome todo el rato.

En cuanto a los avituallamientos, estuvo bien que dado el calor hubiera dos, aunque si se suponía que era una carrera de nivel, esperabas que el agua estuviera fría. En cambio, estaba caliente como un caldo, dada la temperatura ambiental. Y agradecer la remojada de los bomberos en la Diagonal, aunque hubiera estado muy bien que hubiera un par más en otros puntos. El bochorno era horroroso.

Las batucadas también ayudaban. Por lo menos te animaban el tramo donde estuvieran situadas.

En estas carreras tan masificadas te sueles encontrar con corredores de “postureo” que nada saben de civismo. La cantidad de gente que se me cruzó peligrosamente. Incluso me dieron con una botella que alguien tiró desde el medio de la calle hacia la acera. Algo muy peligroso que me podía haber hecho caer.

El anticivismo se acentuó en los últimos 500 metros. Como era imposible esprintar por la cantidad de gente que había, los listos se dedicaban a dar codazos para meterse entre dos personas y cruzarse peligrosamente.

La llegada fue de libro. Prácticamente andando. Gente parada antes de pasar por el control de xip, o bien por hacerse la foto, o bien por el embudo que se había formado. En mi vida de runner no había vivido una llegada tan caótica, pagando 20€. El resultado fue 59’59”, 1 minuto y 7” más que la Cursa Dir.

Después la “pateada” hasta el avituallamiento final, que si llegamos a saber lo que era se lo regalábamos a Nike. Una botella de agua y una bebida isotónica calientes. Increíble!!! En todas las carreras que he participado las bebidas eran frías!!! Los pobrecitos Sres. de Nike no tienen para poner neveras pero sí DJ?

En definitiva, una carrera para olvidar, o no, para aprender dónde no meterse y en quien no confiar. Nike, en esta ocasión, ha sido un mal organizador.

21Km=21 MOTIVOS

El año pasado me apunté a la Mitja de Barcelona, casi sin pensar, y no estaba preparada. Finalmente no la hice, pero sí asistí como público, para ver llegar a Rubén, con mis hijos, y me dije a mí misma que al año siguiente no faltaría, contagiada por el ambiente y las caras de alegría de todos los que iban llegando a la meta.

Y así, sin darme tiempo a pensarlo mejor, en diciembre inscribí a Rubén y a mí a la edición de 2015.

Y fíjate, aquí estoy, escribiendo este post para ver si así mato a alguno de los fantasmas que están pululando a mi alrededor desde hace unos días.

Durante estos días he tenido momentos de miedo, pánico, ante la media distancia. Un nerviosismo casi insoportable se ha apoderado de mí, y me han dado ganas de salir corriendo en sentido contrario, es decir, dejarlo. Afortunadamente, la intención de dejarlo es muy pasajera, casi pasa en milésimas de segundo, como una imagen subliminal, pero ha estado ahí, y no lo voy a negar.

Las sensaciones van y vienen, alternando con pensamientos totalmente contrarios a la negatividad y que me están dando un subidón de optimismo que me está dando un respiro después de tantos días un poco superada por la situación. Y esto ha sido, por un lado, gracias a todos los ánimos que estoy recibiendo, tanto presencialmente, como a través de las redes sociales. De verdad, se agradecen un montón y no sabeis lo que me ayudan. Por el otro lado, a través del RETO RUN&THINK, que a pesar de no tener como objetivo esta media maratón, sí me está ayudando mucho a la hora de ser constante en los entrenamientos, en fijar objetivos claros, en definitiva en tener un compromiso. Y por otro lado, por un vídeo que alguien compartió hace unos días en facebook:

Llevo todo el día dándole vueltas a este vídeo. En él ves cómo superar el miedo a tus fantasmas iendo siempre para adelante. Y eso es lo que he de hacer. Lo que voy a hacer. Voy a atravesar mis miedos, a pisarlos, a fulminarlos, y correré los 21.097 kilómetros hasta la meta.

Y además, durante el recorrido, me iré repitiendo estos 21 motivos que hace un tiempo, cuando empecé el proyecto Run&Think, anoté:

21 km.=21 MOTIVOS PARA CORRER:

Corro porque:

1.Me gusta

2.Yo sí puedo

3.Me hace sentir libre

4.Adelgaza

5.Es bueno para mi cuerpo

6.Mi mente lo agradecerá

7.Me une más a mi familia

8.Es barato

9.Aumenta mi resistencia

10.Me hace reir

11.Conozco a gente interesante

12.Moldea mi cuerpo

13.Me siento capaz de todo

14.Me desestresa

15.Me hace sentir feliz

16.Descubro nuevas rutas

17.Mejora mi autoestima

18.Me ayuda a no volver a fumar

19.Aumenta mi líbido

20.Me ayuda a dormir mejor

21.Me ayuda a derribar mis barreras

Aunque voy a correr sóla casi toda la carrera (me refiero que esta vez no tendré el apoyo constante de alguien que corra a mi lado), me voy a encontrar allí con muchos amigos, y eso también es un motivo de alegría. Me dejarán atrás enseguida, pero tendré la motivación de encontrármelos al final de la carrera, y de poder compartir con ellos el subidón de acabarla.

Ya me estoy preparando la música que me acompañará en mi recorrido. Temas como “Let de Beat Go” (S3RL feat Johnny) que he descubierto con la release 62 de Body Combat y me da un subidón impresionante, cualquiera de los mix RUN&THINK que ha creado DJDalega (@djdalega) y que podeis encontrar en Ivoox aquí , y otros temas que me han acompañado a lo largo de mi vida y que me han dado, en el momento preciso, un empujón de optimismo y energía. Como la música siempre ha formado parte de mi vida, está siendo laborioso.

Y vosotros, cómo afrontais un reto como este?

Mi cursa de Sant Antoni 2.015

Bueno, pues hoy he mejorado mi marca personal, y lo he hecho sufriendo mucho, y hasta que no han pasado unas horas no he acabado de procesar lo que hoy ha pasado.

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Estas son nuestras caras antes de empezar. Rubén, que es una persona serena y templada, estaba como si nada. En cambio Marta y yo no. Nótese nuestras sonrisas tirantes, como pensando “qué c… hago yo aquí”. El pánico del que hablé ayer plasmado en nuestras caras, pero con ganas de pasarlo bien. Porque íbamos a hacer esta carrera juntas.

Esta es la magia de las redes sociales. Marta y yo nos conocimos virtualmente primero a través de este blog, y después en un encuentro de Espacio de Corredoras, y debió haber conexión porque desde entonces nos hemos ido mandando WhatsApp intercambiando sensaciones, hasta que hoy nos hemos vuelto a encontrar para vivir juntas nuestros miedos, sufrimientos y alegrías en esto que nos gusta tanto que es el running.

Llegó el momento de empezar. Rubén se fue a su cajón y nosotras al nuestro, parloteando sin parar, llevadas por los nervios, de manera que casi ni nos dábamos cuenta que ya se había iniciado la carrera.

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Y al principio las sensaciones eran buenas. Íbamos a un ritmo cómodo, se pasaban los primeros kilómetros casi sin darse cuenta una, hasta que llegamos al kilómetro 4, donde empecé a notar que mi respiración se quedaba corta.

Lo cierto es que el número de corredores era perfecto, podías correr sin alucinados que se te cruzaran con el peligro de hacerte caer, la temperatura buena porque hacía frío y aunque no lo notaba porque estaba en movimiento, por lo menos no sufría, además, los efectos del calor.  Y el ritmo era bueno. No había momentos de aglomeraciones en algunas zonas. Todo fluía como si fuéramos al mismo son.

A partir del kilómetro 6 la cosa empezó a costar más. El recorrido, para mí, machacador, por la cantidad de callejeo con ligeras subidas de las que molestan. No obstante, prefiero callejear a ir en linea recta como en la Gran Via, que parece que no acaba nunca. Se parece al Paralelo, pero más plano.

Y en el kilómetro 7 y medio a Marta le dió como un “speed” y aceleró el paso, sin parar de animarme (porque yo ya hacía rato que le decía que tirara, que yo iba más lenta), porque no quiso dejarme sóla en esos momentos. Se lo agradezco muchísimo, porque sin ella animándome y “tirando” de mí, no hubiera hecho el tiempo de hoy.

En el kilómetro 8 creía que mi corazón saltaría de la boca y empezaría a correr delante mío, riéndose de mí. Mi cuerpo respondía bien, no me sentía cansada de piernas, no me dolía nada, pero mi respiración era muy, muy forzada. En los últimos 500 metros apretamos más y pensé que era el último esfuerzo, y que mis sensaciones no eran de desfallecimiento, ni siquiera un ligero mareo, por lo tanto, mi corazón seguía en su sitio y bailando una danza frenética, contento por todo lo que le estoy dando en estos dos años que llevo corriendo, sabiendo que le queda muchísimo más por conseguir y disfrutar.

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Al cruzar la meta me fundí en un gran abrazo de agradecimiento con Marta, por ese momento tan especial que me había ayudado a vivir.

Marta es una máquina, lleva, como quien dice, dos días corriendo, y ya corre que se las pela. Corre con Espacio de Corredoras y lleva 10 de las 15 carreras hechas esta temporada de la Liga Challenge BCN. (Sólo lleva corriendo 8 meses!!!). Es una persona sensible y auto-exigente, que se merece un artículo más amplio en Run&Think. Así que estad atentos, porque pronto la vais a conocer mejor.

De la organización de la carrera no tengo ninguna queja, de verdad. Kilómetros bien marcados, afluencia de corredores correcta, avituallamiento bien organizado, cantidad de bebida al final de la carrera suficiente, aunque la Moritz 0,0 no sabe a nada (y que conste que no me gusta la cerveza). Me ha gustado, la verdad.

En cuanto a mis sensaciones después de la carrera, he sufrido tanto los últimos kilómetros, que no he podido disfrutar hasta después de unas cuantas horas, de lo conseguido. Me ha hecho pensar que me queda mucho trecho por recorrer para poder:

1. bajar de la hora

2. disfrutar de cada uno de los kilómetros de una carrera de 10.

3. cómo narices voy a hacer yo 21 kilómetros el día 15 de febrero?

Para la primera y la segunda, mañana empieza un largo trabajo, que hoy no voy a descubrir.

Feliz semana y recordad que cada uno se pone sus propios límites, y la valentía está en superarlos.

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Sensaciones Pre-Cursa de Sant Antoni

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Cómo voy de sensaciones psicológicas? En mi cabeza ahora mismo se ha instaurado el pánico.
Hace un rato estaba intercambiando WhatsApp con mi colega de sensaciones runneras Marta y me siento entendida. Hemos enumerado una amplia gama de sensaciones negativas, las cuales compartíamos, yo creo que totalmente envueltas por el miedo. Y diréis que es de ser memo el ponerse a hacer una carrera si se pasa tan mal…
Es que eso es lo bueno del Running. La acumulación de pensamientos y sensaciones las horas antes de una carrera.
Y cómo puede ser que tengamos tanto miedo si total no nos jugamos nada? La razón es la exigencia con uno mismo (en mi caso), el miedo a sufrir durante un largo rato, sabiendo que si abandono soy una blanda.
Si total es un momentito y luego descansarás. Sí, pero ese ratito me siento una piltrafa, una blandengue, …no lo disfruto.
Sé que no voy a hacer nada resaltable, ya que no bajaré de la hora, pero es que tampoco quiero tener un mal día y empeorar mi MMP.
Cual sería el mundo idel para mí? Correr los 10 kilómetros a una velocidad de escándalo sin sufrir lo más mínimo.
Pero como eso no va a pasar (lo de la velocidad de escándolo), trataré de disfrutar lo máximo posible.
Otra cosa que me lleva de cabeza: yo soy, ya de por sí, bastante “meoncilla”. Antes de una carrera esto se tri o cuatriplica. Puedo ir a hacer pis unas 3 ó 4 veces antes de la salida, y aún así empezar la carrera con la vejiga otra vez llena. MIS NERVIOS GENERAN MÁS ORINA EN MIS RIÑONES!!! Cómo se “come” eso? Total, que el pensar que además voy a sufrir esta mala sensación me bloquea aún más y el pánico se sigue riendo de mí en mi cara.
A vosotros también os pasa?